Ágora: 2027 año de elecciones y ni a quién irl
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2027 año de elecciones y ni a quién irle.
Por: Mtro. Emanuel del Toro.
¿Qué carajos se va a necesitar en esta ciudad y más aún en todo el estado que no se sepa ya? Empleos bien remunerados, ya si no, por lo menos más competitivos que las migajas actualmente ofrecidas en la zona industrial, cosa que difícilmente sucederá mientras no exista voluntad política de discutirlo con el empresariado local, así como se siga dando cabida a la subcontratación y a los salarios de miseria bajo esquemas fiscales tramposos, que no son otra cosa que un régimen de semiesclavismo encubierto y tecnificado; seguridad, pues al día de hoy, en cualquier triste punto de la entidad, –ya sea en las calles de la capital o en las carreteras de la Huasteca–, se siente uno permanentemente vulnerable y a merced del capo en turno; bienestar general, cosa que con frecuencia no tenemos siquiera modo de dimensionar, por aquello de que con la muy abultada lista de problemas que ya nos ahogan, el tema pasa desapercibido.
¿Y qué decir del mejoramiento radical de vialidades e imagen urbana en general?; actualmente resulta impensable salir a la calle sin sentir que se está en una carrera de obstáculos siniestramente apilados. Lo mismo se ven baches monumentales que parecen cráteres lunares, hoyos, alcantarillas abiertas que devoran rines, que calles a medio pavimentar, escombros abandonados por constructoras fantasma, ambulantaje desmedido tolerado por el municipio y tantas otras cosas más que completan nuestra estética del abandono.
Sí, es cierto, no será cosa de decir que la razón de todos nuestros males se halle tan próxima como para adjudicársela únicamente a los salientes gobiernos del "Pollo" y sus secuaces; mucho menos tan distante como para terminar atribuyéndola por ello al desquicio con el que en otra época, –la de aquel viejo partido tricolor que hoy no es más que un cadáver insepulto–, se hizo dispendio de recursos, cuya factura sería con posteridad cobrada a punta de reformas estructurales y deudas estatales cuyo saldo social seguimos arrastrando y pagando al día de hoy.
Más aun, ¿con qué cara puede pensarse en decir lo mucho que las distintas facciones pretenden hacer en caso de ganar las próximas elecciones, si no han hecho antes lo más mínimo por cumplir lo que en otro momento prometieron? ¿Qué irán a decirnos hoy los herederos de la llamada "herencia maldita"? ¿Qué el sexenio de Toranzo fue un mito? ¿Qué la grisura indolente de Juan Manuel Carreras nunca existió? ¿Y mañana –cuando el reguero de pólvora de la actual administración dinástica se haya disipado–, qué; qué ellos tampoco sabían nada de los desfalcos y el saqueo? Vaya si somos desgraciados con tamaño despropósito.
Lo peor y todavía más difícil de creer es que en los comicios que se avecinan el año entrante, el partido oficialista y sus aliados de conveniencia nos van a recetar de facto las mismas caras con diferentes máscaras. Por un lado, nos presentan candidaturas oficiales por grisura, quesque "sin cola que les pisen", elegidas más por la docilidad de su imagen mediática y su capacidad para aplaudir al jefe que por la realidad de su competencia personal.
Por el otro, perfiles más oscuros, oficialmente fuera de los partidos que los vieron nacer políticamente hablando, disfrazados hoy de una izquierda pedorra y de fachada nomás porque los postula la marca del momento, tipos con tantísima cola por pisarle que, según la implacable crítica social, bien podría usárseles como bufanda para el frío invierno potosino. No faltan los que sostienen que, ante el desgaste natural del actual grupo en el poder y el miedo al juicio de la historia, estas candidaturas alternativas no buscan otra cosa que atomizar el voto, simular una contienda democrática y dividir las posibilidades de opciones opositoras que en apariencia resultaban más rentables para la ciudadanía.
En ese sentido, ante la descomunal cantidad de trapos sucios que se han sacado recientemente los aspirantes en las precampañas, el espectáculo es de una degradación absoluta. Unos, porque además de parecer abiertamente prepotentes, clasistas y soberbios, dan la impresión de ser psiquiátricamente inestables, sedientos de poder y capaces de aliarse con el mismísimo diablo con tal de figurar en las boletas; otros, por aquello de las numerosas propiedades que ahora se sabe poseen de manera inexplicable, valuadas en zonas residenciales exclusivas del poniente mientras sus discursos públicos ensalzan la pobreza y el esfuerzo. Cada vez pareciera menos extraño ver al electorado potosino, sumido en el desencanto, operar bajo la lógica del "menos peor" o cobijarse bajo el cinismo del pragmatismo puro. Ya ni siquiera buscamos santos de nuestra devoción, sino delincuentes profesionales que al menos jueguen a la vista de todos: la ley del mejor postor y del dinero que compra conciencias a cambio de falsas promesas de desarrollo.
De todos modos, para manejos tras bambalinas, a todos los aspirantes del poder los mueven exactamente los mismos intereses oscuros de sus compinches y padrinos políticos. A las cartas de la oposición las mueven las piezas ajedrecísticas de la vieja élite del horaciato y la rancia aristocracia de Tequis que se niega a perder sus últimos privilegios feudales; a los del partido verde y guinda, la muy negra conciencia del gobernador actual y la alargada sombra de su clan familiar que pretende perpetuarse en el trono potosino por otro sexenio más a través de una esposa florero. A otros marginales de partidos satélite, el crimen organizado, –como en su momento fuera con aquellos malogrados pasajes de la historia nacional– les financia las campañas a cambio de plazas completas y el control total de las policías municipales. Y al final de la fila, la muy larga lista de parásitos y oportunistas menores cuya única ilusión personal es permanecer —como sea, saltando de curul en curul o de alcaldía en alcaldía— viviendo cínicamente a costa del erario público. Con tales perspectivas para el año entrante, la verdad ni a quién irle.
Por cierto, para el caso de los funcionarios y candidatos del bloque oficial que hoy ostentan el poder, ya que comienzan a filtrarse los valores reales de los inmuebles, ranchos y cuentas bancarias que poseen, tanto aquí como en el extranjero, sería sumamente interesante corroborar cómo fue que los obtuvieron. Digo, si se supone que son hombres y mujeres que, como dicen sus propios equipos de publicistas, vienen "de abajo", de la cultura del trabajo y el esfuerzo popular, no parece muy claro que la suma completa de los ingresos lícitos que han generado en toda su vida les dé para costearse propiedades cuyo valor catastral real superaría, por la pura extensión del terreno y la exclusividad de las zonas donde se ubican, cantidades cercanas a los millones de dólares, ¿o sí? Sin comentarios. La riqueza exprés de la nueva clase política potosina es el insulto más grande para un pueblo que padece por la falta de agua y de transporte digno.
Pero, ¿qué se puede decir que no se haya dicho ya en esta cuenca colonial? Quizá lo peor de todo esto sea que lo que en estas líneas comento lo sabe medio mundo; es el secreto a voces de los cafés de la Carranza y las pláticas de sobremesa, y sin embargo, no parece que con todo lo grave que esto es vaya a cambiar en lo más mínimo la intención de voto clientelar que se observa actualmente. Así las cosas ¿cómo cabe quejarse ante las deplorables opciones que hoy hay, si somos literalmente nosotros mismos quienes, por flojera, miedo o comodidad, las elegimos para gobierno o callamos ante el fraude? Es cierto, puede ser que ni sean todos ni estén los mejores, pero de cualquier modo, el hecho es que para efectos de lo que el año entrante se juega en las urnas, estas y no otras son las opciones entre las cuales estamos obligados a elegir.
Frente al peso de la evidencia cotidiana, resulta harto complicado negarnos a aceptar lo mucho que en este Estado, y más aún en la ciudad, se ha dejado de hacer o se ha destruido en los últimos seis años bajo el auspicio de las fórmulas electorales vigentes. Como también resulta difícil verse negar lo mucho que perdimos a la mala, experimentando el deterioro, el desabasto de agua, la violencia impune y el abandono de todo aquello que en otro momento llegamos a dar por resuelto o descontado. Así las cosas, sería importante pensar muy detenidamente qué se puede hacer de cara al año que viene. Desde luego, la última palabra, como siempre, la tiene usted mismo.*
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* PD. El que no quiera ver bandidos saqueando las arcas públicas; delincuentes a cargo del gobierno; corruptos y vendidos administrando justicia; o proxenetas, meretrices florero y/o payasos tomando decisiones públicas, al menos tenga el valor de ser ciudadano, y salga a votar con la misma vehemencia con la que rutinariamente se queja, de otro modo, mejor será que se abstenga, incluso de admirarse, por el descaro con el que estos se dirigen. Es ilógico creer que una vez en el poder, quienes no conocen otro recurso de vida que el del delito, aprendan o quieran siquiera, conducirse en el marco de la ley, cuando ha sido precisamente al margen de la misma que se han hecho una posición de privilegio.
Glosas del Poder.
· Desde Ciudad México: Bucareli y la dirigencia de Morena ya entregaron el estado. La orden para el año que viene es tragar sapos y no hacer olas en territorio potosino. Para la cúpula federal, San Luis Potosí no es más que una moneda de cambio entregada de rodillas al Partido Verde para asegurar la mayoría en el Congreso de la Unión. La dignidad local se sacrificó por pura conveniencia pragmática nacional.
· Desde San Luis Potosí entidad: En el Palacio de Gobierno urge blindar la sucesión para garantizar el pacto de impunidad. Con las cuentas públicas llenas de desvíos y el estado ardiendo en violencia, la prioridad de la dinastía oficialista no es gobernar, sino amarrar una candidatura dócil que les tape las espaldas mientras operan el reparto de despensas para retener el feudo familiar.
· Desde San Luis Potosí capital. En los cafés de Tequis, el PAN y los restos del PRI simulan una resistencia que nadie se cree. Mientras las colonias populares colapsan por la falta de agua y los rines se rompen en las calles destruidas de la ciudad, los dirigentes de oposición solo buscan negociar regidurías y diputaciones plurinominales para sus compinches. Están listos para administrar la derrota.
















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