Crecimiento del puerto, trabajo remoto y gentrificación presionan precios de vivienda y rentas: Luis Enrique Cruz
- hace 13 minutos
- 4 min de lectura

*“Es un fenómeno natural que se está dando y, para contenerlo, es necesario atenderlo mediante políticas públicas, como incrementar la construcción de vivienda y generar incentivos para las empresas desarrolladoras”, agregó el profesor de Economía.
El aumento en los precios de la vivienda y las rentas en Colima se ha acentuado en los últimos años. De acuerdo con Luis Enrique Cruz García, académico de la Facultad de Economía de la Universidad de Colima, el costo de las rentas ha aumentado entre un 7 y 8%, “casi el doble de la inflación anual”. Esto significa que, en promedio, la renta de una casa en Colima ronda los 7 mil pesos mensuales, mientras que en Manzanillo el costo asciende a alrededor de 20 mil pesos al mes. El investigador adelantó que “es probable que el incremento de los costos continúe”.
¿A qué se debe este fenómeno?
De acuerdo con el economista, es un fenómeno multifactorial de oferta y demanda: “Uno de los principales factores locales es el crecimiento del puerto de Manzanillo, impulsado por la actividad industrial, comercial y la relocalización de empresas o nearshoring. La expansión portuaria podría atraer más trabajadores especializados, empresas y población, elevando aún más la demanda de vivienda. Esta presión se traslada también a la ciudad de Colima, donde algunas personas prefieren vivir por sus menores costos y trasladarse desde allí a Manzanillo”.
Comentó que a nivel nacional existe un déficit de vivienda, pues se construyen menos casas de las que se necesitan. “La combinación de mayor demanda y menor oferta provoca el incremento de precios, tanto en venta como en renta. Además, el encarecimiento de los créditos hipotecarios desde la pandemia llevó a muchas familias a optar por rentar en lugar de comprar, aumentando todavía más la demanda de alquileres”.
Otros factores a considerar, dijo, son el crecimiento del trabajo remoto o home office y el uso de viviendas para rentas temporales, como Airbnb, lo que reduce la disponibilidad de inmuebles para alquileres de largo plazo.
Sobre si este fenómeno de incremento de los precios se detendrá y comenzará a bajar el costo de la vivienda, dijo: “Siendo honesto, hay más factores que podrían impulsar que esto se siga incrementando. El crecimiento del puerto, la necesidad de ese proyecto al que le van a inyectar varios miles de millones de pesos, seguramente va a generar un fenómeno migratorio importante en el puerto de Manzanillo e impactar también en los demás municipios”.
Por ejemplo, dijo, “si una vivienda en el puerto me cuesta dos veces más que en Colima, prefiero trasladarme una hora o dos todos los días que pagar dos veces el precio de lo que me cuesta vivir en Manzanillo”.
Desde una perspectiva migratoria, señaló que el crecimiento de Manzanillo podría aumentar la demanda de vivienda y, con ello, mantener la presión sobre los precios. “Es un fenómeno natural que se está dando y, para contenerlo, es necesario atenderlo mediante políticas públicas, como incrementar la construcción de vivienda y generar incentivos para las empresas desarrolladoras”.
Los municipios con los costos más elevados, tanto en renta como en vivienda, de acuerdo con Cruz García, son Manzanillo en primer lugar, seguido por zonas con demanda como Colima, Villa de Álvarez y Comala.
En Comala, compartió, se comienzan a observar indicios de gentrificación debido a la migración local. “Muchísimos quieren vivir en Comala por el clima y la distancia. Este lugar ha empezado a presentar indicios del fenómeno de gentrificación. Los lugares donde a lo mejor antes era económico vivir, ahora con la demanda migratoria, los costos de vivienda se han incrementado”.
En contraste, municipios como Armería y otros de la periferia metropolitana mantienen precios relativamente más estables.
¿Comprar o seguir rentando?
No existe una única respuesta. Esa es personal y depende de diferentes factores, como la situación laboral, financiera o familiar. “Por ejemplo, puede ser conveniente comprar si se cuenta con ingresos estables, acceso a un buen crédito hipotecario, tasas de interés atractivas y la posibilidad de combinar créditos en una pareja”.
En cambio, dijo, podría ser una mejor opción rentar “cuando existe incertidumbre laboral, posibilidad de mudarse en el futuro o cuando no se tiene certeza de permanecer muchos años en una zona”. Si se decide rentar, “es importante revisar que el contrato cumpla con la legislación aplicable y especifique quién cubrirá servicios y reparaciones; es decir, quién va pagar servicios, reparaciones, todo esto tiene que estar bien claro en el contrato”.
Un punto importante que podría ponerse en consideración para políticas públicas, dijo el académico, “es que el incremento de la renta no puede estar por encima de la inflación, como ya se reguló en la Ciudad de México y que también podría ayudar con el tema de las rentas”.
En caso de decidirse por adquirir una vivienda, “es importante ajustarnos al presupuesto que tenemos; por ejemplo, si accedí a un crédito Infonavit o algún otro similar, hay que buscar una zona que esté regulada; es decir que tenga todos los servicios y esté municipalizada. Muchas veces nos hacen esa promesa, que cuando se termine de construir se regularizará y no sabemos si eso llegue a cumplirse. También sería importante conocer áreas de crecimiento, donde años después esa vivienda incremente su valor”.
Aunque una opción podría ser comprar un terreno y construir, para Luis Enrique ésta sería la última opción a considerar, pues se tendrían que revisar los términos del terreno, ver si se tiene el presupuesto, cuánto se le va a invertir, el tiempo que se llevaría en terminar la construcción o si va a necesitarse un contratista. “A veces terminas pagando mucho más. Hay personas que dicen que les salió más caro construir que comprar una casa ya hecha, por eso, cada decisión es personal”.
Ante cualquier decisión en materia de vivienda, el profesor universitario recomendó considerar que, si se mantiene el crecimiento del puerto y se consolidan modalidades laborales como el home office, los precios podrían continuar al alza. Si bien este dinamismo puede contribuir a la reactivación económica, advirtió que también presionará el mercado inmobiliario. “Mi conclusión es que los precios seguirán subiendo, a menos que cambien algunas variables, entre ellas una mayor construcción de vivienda y mejores condiciones de acceso a ésta”.
















.jpeg)




Comentarios