Al Robot: Burnout

Por Edgar Tercero.

Burnout


¿Quién invento el trabajo?


Cuando el homo sapiens era cazador-recolector, solo empleaba 2 o 3 horas de su día en esta labor, y realmente era un hábito de supervivencia, un deporte donde se daba todo. Algo así como hacen aquellos que tienen dinero para disfrutar de un día de caza. El cerebro es complejo, tiene tantas actividades que desempeñar, que por mera supervivencia busca siempre el menor desgaste, por lo tanto, trabajar todo el tiempo es algo que está totalmente fuera de la ecuación, provocando ese estrés tan común en la época moderna.


Esto hace de la procrastinación algo tan común en nuestras vidas, que prefiere dejar para después todas esas actividades que no le servirán para producir el sustento diario. Por esta razón existen tantos planes que se quedan en buenas ideas, pero no se transforman en realidad. Sin embargo, esto se remonta a tantas programaciones que traemos como sociedad, donde se nos ha inculcado desde que somos niños, el deber trabajar para ser alguien en esta vida, la televisión ha influido en gran parte a este modelo ideal de ser humano, que debe competir en el mundo laborar para tener un propósito y sentido de vida.


Ser holgazán no es bien visto en la sociedad, pero lo más contradictorio es que aplaudimos a los ladrones de bancos o crimen organizado que salen en las películas y series de televisión. Vemos como exitosas a personas que no tienen estudios pero que han sobresalido con grandes fortunas, tan solo por dar conferencias o traer una meditación nueva del lejano oriente. ¿Qué nos está diciendo nuestro cerebro? Por un lado, castigamos a la persona que se va temprano de la oficina, falta mucho o decide hacer otras cosas fuera de su horario laboral, pero por otro lado anhelamos que con el mínimo esfuerzo nuestra vida este resuelta.


Hoy en día creamos a las máquinas para que nos ayuden a realizar más trabajo, reduciendo nuestro esfuerzo, pero a la vez les tememos porque podrían quitarnos nuestro empleo. Y contrario a la creencia de que la automatización reduciría nuestros horarios laborales, se ha intensificado en los últimos años. Veamos ahora la pandemia que ha logrado que los trabajadores pasan más de 12 horas pegados a una computadora, respondiendo correos, realizando anotaciones, entregando resultados de última hora o que se requieren a primera hora al otro día. Antes debido a los traslados podría atenderse a un cliente o dos por día, ahora se puede atender 4 o más clientes, porque basta una videollamada, mensaje o correo electrónico que nos permita atender y resolver dudas de nuestros clientes o colegas.


Actualmente la forma más común para ganarnos la vida es tener un empleo e intercambiar tiempo por dinero, que nos sirve para comprar todas esas cosas maravillosas que se anuncian por la televisión o recientemente las ya famosas redes sociales. Inclusive cursos de como generar más dinero o tener bienestar emocional.


Confundidos entre las burbujas que nos mantienen dentro de un determinado círculo social, guiando nuestra forma de pensar, dirigiéndonos en una ruta, sin tomar en cuenta nuestro verdadero sentir, dado que no tenemos tiempo para sentarnos a platicar con nosotros mismos. Tenemos tantas herramientas a nuestra disposición, pero las utilizamos tan poco en nuestro beneficio que se están volviendo una carga en lugar de una solución.


Es asombroso que, con tanta tecnología, inteligencia artificial, análisis de sentimiento no seamos capaces de llevar a cabo un presupuesto personal, planear nuestro día, pero eso si para el trabajo cotidiano hasta sabemos mostrarles a nuestros clientes como van las cosas, así como identificar donde tendremos atrasos o costos más elevados. A veces se nos olvida que las empresas no son entes vivos, los vivos somos los humanos.


Y si luego le agregamos que culturalmente en Latinoamérica siempre debemos rendirle “culto” a las jerarquías más altas, pues jamás aprendemos a trabajar como equipos, y solo tratamos de complacer a unos cuantos, quienes en ocasiones no aprecian el trabajo que se realiza cotidianamente, derivado que estamos viviendo una sociedad donde el más importante soy yo, y todos los demás deben estar de acuerdo con lo que yo quiero.


Podríamos culpar a la tecnología, pero yo creo que la responsabilidad es de aquellos que las adoptamos, creamos o ayudamos a otros a utilizarlas. Esto es un proceso que nos esta llevando la delantera, por falta de tiempo para educarnos y la excesiva inmediatez de como obtenemos las cosas.



No deseamos que las máquinas dominen el mundo, pero no hacemos algo al respecto para que sean ellas las que nos sirvan, para aprovechar lo que ya tenemos como regalo, un mundo que se esta llenando de suciedad, terminando con especies a nuestro alrededor, las decisiones de unos pocos están costando y afectando más allá de la raza humana.


Trabajamos más que nunca, pero producimos muy poco beneficio para la sociedad o el planeta mismo. Se alaba a los trabajadores de Wall Street o Hollywood, pero en ocasiones ellos mismos están exhaustos de tanto trabajo, estrés y malas decisiones.


La mayoría quiere venderles a las grandes empresas, inclusive hay quien paga por servicios de terceros para complacerlos y les sigan comprando año con año. El problema es que todo mundo quiere tener un cachito de ese pastel porque de allí pueden vivir por décadas, inclusive los mismos empleados que desean jubilarse cada vez que se acercan a la edad, porque no son felices, están allí porque pagan buenas prestaciones, y se podrán jubilar para hacer lo que siempre han querido: “Disfrutar el tiempo libre”.


Es momento de impulsar las energías renovables, el trabajo en la nube, entender el metaverso y explotar su potencial, vencer las barreras del conocimiento para no limitarlos a terminar una carrera llena de materias que jamás se utilizarán en la vida real.


El metaverso no solo transformará la forma en que compramos y vendemos propiedades comerciales en el mundo real ¡Ya tenemos la oportunidad de invertir en propiedades virtuales en el metaverso!


El metaverso, un universo virtual persistente y conectado donde podremos trabajar, jugar, aprender y socializar, cambiará las reglas del juego para el mundo de los bienes raíces.


No solo cambiará la forma en que trabajan los agentes inmobiliarios y la forma en que compramos y vendemos propiedades en el mundo real, sino que también tendremos la oportunidad de comprar terrenos en el propio metaverso.


Pero nada de lo anterior podrá ser de beneficio sino nos educamos en lo que realmente es importante.


La automatización debería haber traído menos trabajo y por ende menor estrés, pero temas como la inflación hacen imposible que los trabajadores de todo el mundo puedan dejar de trabajar, inclusive requieren de dos, tres empleos o turnos para sacar sus familias adelante.



“¿Cuál es el propósito real por el que trabajamos?”




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