AL GRANO: “Morena, la encuesta y la candidata anunciada”
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“Morena, la encuesta y la candidata anunciada”
Por: Einar Rodríguez Ramos
Ni sorpresa ni asombro. Si acaso, un discreto bostezo.
En política, particularmente en la política de Morena en Colima, hay anuncios que llegan con tanta anticipación que cuando finalmente se hacen oficiales ya dejaron de ser noticia. Así ocurrió con la designación de Rosa María Bayardo Cabrera como coordinadora estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía de Morena en Colima, una posición que, para nadie debería ser un secreto, representa mucho más que un título rimbombante: es el trampolín político rumbo a la candidatura por la gubernatura en 2027. Todos los sabían.
La ceremonia de la encuesta podrá tener metodología, urnas imaginarias, discursos de unidad y hasta llamados a respetar las reglas. Pero cuando el resultado parece escrito antes de que comiencen las preguntas, la encuesta deja de ser encuesta y se convierte en trámite. Y en Colima, el trámite ya terminó.
En junio pasado Morena abrió formalmente el proceso para definir a quien encabezaría los trabajos de la llamada defensa de la transformación y la soberanía. Se registraron Rosa Bayardo, Gricelda Valencia de la Mora y Joel Padilla Peña, en un procedimiento que involucró a Morena y sus aliados. El discurso oficial habló de democracia, unidad, transparencia y piso parejo, pero nada de esto se dio.
El problema es que la política tiene memoria y desde hace años, Rosa Bayardo ha sido señalada dentro del grupo político que encabeza la gobernadora Indira Vizcaíno y su papá Arnoldo. Además recordemos su trayectoria pública, estrechamente vinculada al actual grupo gobernante: primero como suplente de Vizcaíno en la Cámara de Diputados y posteriormente en cargos dentro de la administración estatal, antes de llegar a la presidencia municipal de Manzanillo.
Y ahí aparece la pregunta incómoda: ¿realmente estamos frente a una competencia abierta o simplemente ante el siguiente capítulo de una sucesión política que algunos ya habían decidido hace tiempo? Porque lo cierto es que para nadie es una sorpresa que quien apenas hace unos años acompañaba políticamente a Indira Vizcaíno, después ocupara posiciones dentro de su administración y posteriormente llegara a la alcaldía de Manzanillo, ahora aparezca como la figura destinada a encabezar el proyecto de Morena para 2027.
Y aquí viene otra ironía: mientras algunos funcionarios necesitan años para demostrar resultados, otros parecen necesitar solamente tiempo para demostrar que aspiran al siguiente cargo. Para Bayardo Cabrera la alcaldía de Manzanillo, uno de los municipios más importantes de Colima y uno de los principales motores económicos del estado, quedó convertida en estación de paso dentro de una carrera política que parece tener como destino final Palacio de Gobierno.
¿Obras? ¿Resultados? ¿Balance de gestión?
Eso debería responderlo la ciudadanía manzanillense. Porque una cosa es recorrer colonias, organizar asambleas, tomarse fotografías y hablar de defensa de la soberanía y de la transformación; y otra muy distinta es transformar realmente las condiciones de vida de una población.
La propia Rosi Bayardo ha sostenido en sus recorridos recientes que Colima vive una etapa de grandes avances en infraestructura, salud, programas sociales y bienestar atribuyéndoselos a la gobernadora.
Pero ahora habría que preguntarles a las familias colimenses que viven con miedo, que buscan empleo o al paciente que necesita atención médica de calidad, y al pequeño empresario que todos los días intenta mantener abierto su negocio.
Que nos se olvide que en política existe una curiosa costumbre: los gobiernos suelen medir sus éxitos con estadísticas y los ciudadanos sus problemas con la vida cotidiana. Y ahí es donde comienzan las diferencias entre el discurso y la realidad.
















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