Resoluciona


¿Asumirnos holofractalmente?


Un paradigma, recordemos a Kuhn y a la misma etimología, es el filtro con que una persona o en otro nivel una sociedad, genera una serie de construcciones de palabras que dentro de ese armazón tienen su crédito, su credibilidad termina siendo una creencia, independientemente si esta creencia es validada o no por algún grupo o institución, por ejemplo hay quien percibe más la gravedad desde los pronunciamientos de Einstein, otros están más metidos en la idea Newtoniana por lo práctica que resulta en lo cotidiano y habrá quien en su paradigma personal solo quepa entender a la gravedad desde la aproximación cuántica.


Paradigma-creencia.


Por lo anterior, todos estamos habituados a manifestarnos desde un paradigmático sistema de creencia. Desde el punto de vista Existencial, es decir cuando me doy cuenta que antes que la cosa está la persona y su relacionalidad con el otro, empiezo a ver en lo cotidiano a personas y no a contrarios; sujetos etiquetados, buenos, malos, inteligentes, tontos, feministas, machistas, etc.


“Así soy” pretexto de renunciar a investigar nuestra interioridad.


Tenemos un filtro individual permeado a su vez por un filtro social hecho cultural y psicológicamente desde el otro de afuera que nos demanda e implícitamente nos hace creer en el dogma de que “te aceptes así ya dado” sin autoexplorarnos porque lo poco bueno vendrá fuera de ti donde alguien con un poco de suerte te salvará…esta es palabra de desempoderamiento personal. Pobreza, ocultamiento, destierro del poder creativo ya que el otro ordena, dependencia, sumisión, negar el horizonte y “Donald trumpear” (fabricar un muro) nuestras posibilidades de percibir en grandeza.

Históricamente tenemos un paradigma de cuidar hacia lo externo y así es como nos hemos des empoderado de nuestra propia exploración.


Abordar el sistema social desde nuestra interioridad, no desde el sistema mismo.


Por ejemplo, cuando nos aferramos a que una privatización es adecuada o no, generalmente y por estar habituados a que desde afuera y desde los polos nos digan lo que es correcto, como en este ejemplo, se van condenando o evangelizando términos, palabras al grado de adherirnos acríticamente a que para unos privatizar es malo y para otros es bueno y el freno de la izquierda y la derecha nos dicta lo que se deberá pensar por lo menos. Si hacemos una pausa, un silencio y somos capaces de ver el contexto, entonces podemos hipotetizar prudente y sabiamente con el concepto privatizar y reconocer que pudiese ser algo perturbador o algo muy eficaz respecto al tipo de sociedad, nivel de corrupción, situación económica-cultural que se tenga en un ambiente. Si no, nos pasaría como cuando nunca mencionamos que estamos inundados de bacterias pero que sin éstas no podría vivir nuestra biología, amén de por supuesto conocer que las mismas bacterias se consideran un enemigo.


A que quiero llegar con lo anterior, cuando digo que algo es no en función de su significado aislado, sino de su significado relacional y que surja desde nuestra reflexión valorativa personal: a que requerimos buscar respuesta en nuestra interioridad, en buscar en uno mismo; por ejemplo, si un científico renombrado reniega porque tiene el complejo de sentirse incomprendido por su sociedad, en lugar de dirigir su atención para percibir su propia caca de vaca como se dice en el argot de la gestalt y ver el movimiento de sus pensamientos sensaciones y el sentimiento que le conlleva a sufrir por este filtro que le engancha a sentirse vivir peleado con la vida y el otro, éste lo ignora y a pesar de su renombre se sigue perdido en su turbulencia, que no se atreve a estudiar, que en este caso equivale a enfrentar su propio rasgo de carácter y el filtro convencional de carencia en que los humanos vivimos.


Conciencia cósmica


Si no conectamos lo que hacemos en el exterior con nuestra interioridad, entonces seguiremos dejando a un lado el concepto de conciencia, de que el observador es lo observado y que así como filosofías han sido despliegues de la física, ahora también de la física de partículas se despliegan ejercicios para entender no solo la vida o lo externo, sino entender-nos. Desde dónde, desde que filtros estamos percibiendo como percibimos, lo que asentamos a veces hasta con el más puro y recalcitrante dogmatismo.


Ver desde lo holofractal.


En estados de quietud como la meditación y la contemplación podemos advertir la experiencia, la fenomenología de sentirnos expansivos y además dando cuenta al aparato de resonancia que nuestro cerebro está iluminando de manera intensa la cavidad cerebral.


Muchos meditadores lo experimentan, esto es vivir la interioridad, pero al salir de su meditación van a regañar a la esposa porque no holofractalizan este campo energético, de conciencia expansiva porque desatienden el llevar esta sensación de ser campo expansivo y saludable al terreno de lo externo y así la totalidad no se hace recurrente o fractal en lo material y en las situaciones evidenciables y concretas, el meditador se vive fragmentado. Cada acción que hace está separada y se pierde ignorando el poder de uno desde nuestro campo donde nuestros pensamientos, sentimientos, sensaciones, electromagnetismo, gravedad, sexualidad, intencionalidad son niveles de fractalidad de nuestra totalidad. Como cuando de una gota se despliegan otras gotas y por lo tanto se contiene en cada una la misma información, solo que desplegada, pero no fragmentada, sí fractalizada. El meditador se olvida de unir lo externo desde su interioridad.


Ni este meditador ni el luchador por una causa social noble nos sirven; el primero interioriza sin conectar con lo externo y el segundo se olvida de llevar en cada acción externa el ordenamiento de su propio caos interno desde su compromiso por ordenar armónicamente, coherentemente su manifestación social. Holofractalizar es llevar estados de serenidad, certeza y alegría (armonía que se vivencia al dirigir nuestra atención al cuerpo y a nuestro campo) a niveles de acciones concretas alterando la habitual respuesta de ansiedad, temor y culpa con que hemos dirigido históricamente nuestra perspectiva perceptual: ver-nos desde el paradigma de la carencia.


*Atención terapéutica, desarrollo personal, cursos, conferencias y talleres comunicarse al 312-194-8753


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