top of page

Mucho gusto La derrota de los derrotados

  • hace 1 hora
  • 4 Min. de lectura

Mucho gusto

La derrota de los derrotados



―Fumar es un arte que arde

Diálogo de la novela

La derrota de los días


Por : Alberto Llanes


Desde la primera página, la novela La derrota de los días de Mauricio Carrera nos presenta, como si fuera una especie de pasarela con alfombra roja y caravanas a una multitud de celebridades que, se va presentando poco a poco; tenemos por un lado a José Revueltas siendo simplemente José Revueltas para muchos el cagatintas, para otros un Dios en la tierra, con ustedes Fu Man Chu o quizá Sax Rohmer en su mejor interpretación, ambos dirigidos por René Cardona traído desde Cuba para la ocasión y junto a él Emilio “el Indio” Fernández, David Silva y Gabriel Figueroa, todos se hallan en el backlot de los estudios Azteca…


Pero ¿de qué demonios estoy hablando?, para las nuevas generaciones estos nombres de personajes reales o ficticios son totalmente ajenos, desconocidos. Sin embargo, estoy hablando de la época dorada del cine mexicano, época que, poco a poco va quedando en el olvido, quizá figuras más representativas sigan sus nombres rondando por ahí como: Pedro Infante y sus Islas Marías, Jorge Negrete y su voz de tenor o la doña María Félix una feminista de cepa, Cantinflas y su ingreso a la Real Academia de la Lengua Española con el verbo “cantinflear” y, posiblemente Tintán con su figura de pachuco que llevaba de un lado para el otro. Muchos nombres más se han perdido con esta derrota de los días…


Hay novelas que se sostienen en una anécdota, y hay otras que se construyen como una experiencia. La derrota de los días, de Mauricio Carrera, pertenece a estas últimas: un texto que no sólo se recorre, sino que se habita, como si cada página fuera una estación más en un viaje que es, al mismo tiempo, exterior e íntimo.


Presentarla hoy, en el marco de las Jornadas del Libro Universitario de la Universidad de Colima, implica también situarnos frente a una pregunta que la literatura no ha dejado de hacerse: ¿cómo narrar el paso del tiempo sin reducirlo a una simple cronología?, ¿cómo darle forma a aquello que se pierde, pero que sigue pesando?


En esta novela seguimos a Joaquín Ríos, un personaje que inicia su trayecto casi de manera azarosa, durante la filmación de una película —El Mexicano—, y que poco a poco se interna en un recorrido que lo lleva de las Islas Marías a las vías ferroviarias de Estados Unidos, de la guerra de Corea a las fronteras de Tijuana. Pero sería un error pensar este desplazamiento únicamente como una aventura geográfica. Lo que está en juego aquí es otra cosa: una forma de mirar, de recordar, de preguntarse por el sentido mismo de estar en el mundo.


Y es en ese punto donde la novela despliega uno de sus rasgos más interesantes: su carácter referencial. No se trata de simples menciones o guiños culturales. Figuras como Jack London o José Revueltas no aparecen como ornamento, sino como presencias que dialogan, que tensan la narración, que abren otras capas de lectura. Son, en cierto modo, interlocutores en esta búsqueda.


En La derrota de los días se percibe una escritura que ha pasado por el cuerpo, por la memoria, por el desgaste del tiempo. De ahí que la novela no busque la espectacularidad, sino algo más complejo: construir sentido a partir de la mezcla entre realidad e imaginación, entre lo vivido y lo reinventado.


Hay en el texto una conciencia clara de que toda historia es también una forma de ordenar el caos. Pero Carrera no intenta domesticarlo del todo. Al contrario, permite que la incertidumbre permanezca, que las preguntas sigan abiertas. ¿Quiénes somos?, parece insistir la novela, ¿y qué hacemos con nuestras derrotas?


Quizá ahí radica uno de sus núcleos más potentes. La derrota no aparece como cierre ni como fracaso definitivo, sino como un punto de inflexión. Como ese momento en que algo se quiebra, sí, pero también en el que algo comienza a reconfigurarse. Hay, en ese gesto, una ética y una poética: la de asumir la fragilidad sin convertirla en espectáculo.


En este sentido, la novela se mueve entre distintos registros: el relato de aventuras, la reflexión sobre la memoria, el diálogo con la tradición literaria. Pero más que fragmentarse, logra articularse como un todo que interpela al lector desde distintos frentes.


Leer La derrota de los días hoy, en un espacio universitario, tiene algo de provocación. Nos recuerda que el conocimiento no siempre avanza por acumulación, sino también por desplazamiento, por duda, por la capacidad de relacionar voces, tiempos y experiencias distintas.


Y quizá por eso esta novela resulta pertinente: porque en un mundo que insiste en la inmediatez, nos propone detenernos. Mirar hacia atrás, pero no con nostalgia, sino con una conciencia crítica de lo que el tiempo deja —y de lo que inevitablemente borra—.


Al final, lo que queda no es sólo la historia de Joaquín Ríos, ni la suma de sus trayectos. Lo que permanece es esa pregunta que atraviesa todo el libro y que, de algún modo, también nos alcanza: qué hacemos con nuestros días, incluso —o sobre todo— cuando parecen haber sido derrotados.

Comentarios


Aviso Oportuno

Cuartos en Renta, Villa de Álvarez

Cuartos en Renta, Villa de Álvarez

Casa en venta, Villa de Álvarez

Casa en venta, Villa de Álvarez

Residencia en venta, Villa de Álvare

Residencia en venta, Villa de Álvare

Se vende Hyundai, Verna 2005

Se vende Hyundai, Verna 2005

Chevrolet Prisma 2016

Chevrolet Prisma 2016

Sentra 2005, Manzanillo

Sentra 2005, Manzanillo

Toyota Cambri 2016

Toyota Cambri 2016

Cambio por Tsuru, Colima

Cambio por Tsuru, Colima

1/19
1/564
WhatsApp Image 2024-11-05 at 11.01.29 AM (2).jpeg
organon_Mesa de trabajo 1.jpg
NP LIC ENFERMERÍA LA LEALTAD 243 X 400 (1).jpg
WhatsApp Image 2024-11-05 at 11.55.08 AM.jpeg
Cirugía de párpados

Periodistas comprometidos con la verdad

Quiénes somos

Contacto

Anúnciate

Aviso legal

Aviso de privacidad

Derechos Reservados © La Lealtad 2026

  • Grey Facebook Icon
  • Grey Twitter Icon
  • Grey YouTube Icon
bottom of page