Marruecos después de las urnas: un nuevo mapa parlamentario y el desafío de la participación ciudadana

Marruecos después de las urnas: un nuevo mapa parlamentario y el desafío de la participación ciudadana
Por: Dr. Antonio Sorela Castillo
Las elecciones legislativas celebradas el 23 de septiembre de 2026 en Marruecos han configurado un nuevo escenario político que deberá analizarse más allá de la distribución de los escaños. De acuerdo con los resultados provisionales anunciados, el Partido de la Autenticidad y la Modernidad —PAM— se colocó en la primera posición, con 97 de los 395 escaños de la Cámara de Representantes. Le siguen el Reagrupamiento Nacional de los Independientes —RNI—, con 66 escaños, y el Partido del Istiqlal, con 65. Por su parte, el Partido de la Justicia y del Desarrollo —PJD— obtuvo 54 representantes.
El resultado modifica la distribución de fuerzas en el Parlamento marroquí. El RNI, que encabezaba el Gobierno anterior, pasa a ocupar la segunda posición, mientras que el PAM se sitúa al frente de la representación parlamentaria. Sin embargo, es importante precisar que obtener el mayor número de escaños no significa disponer automáticamente de una mayoría absoluta ni garantizar, por sí solo, la formación del nuevo Gobierno.
La Cámara de Representantes está integrada por 395 escaños, por lo que la construcción de una mayoría parlamentaria requiere acuerdos entre distintas fuerzas políticas. En este contexto, las negociaciones, las coincidencias programáticas y la capacidad de diálogo serán elementos relevantes para definir la composición del próximo Gobierno.
La participación ciudadana: una reflexión necesaria
Uno de los aspectos que merece mayor atención después de la jornada electoral es la participación ciudadana. Más allá de las cifras oficiales, los procesos electorales deben analizarse también desde la perspectiva de la confianza pública, el interés de la sociedad en los asuntos colectivos y la capacidad de las instituciones para acercarse a la población.
Durante mi labor de observación electoral en la provincia de Errachidia, pude advertir una concurrencia menor durante la mañana, con un incremento de la afluencia después de las 16:00 horas. Esta apreciación corresponde exclusivamente a los centros visitados y no debe presentarse como una medición representativa de todo el país.
La experiencia invita a reflexionar sobre la necesidad de fortalecer la educación cívica, la información electoral y la participación de los sectores jóvenes. Una democracia sólida no depende únicamente de la celebración periódica de elecciones, sino también de que la ciudadanía conozca sus derechos, comprenda el funcionamiento de las instituciones y encuentre canales efectivos para participar en la vida pública.
Un Parlamento fragmentado y la necesidad de acuerdos
La composición provisional de la Cámara de Representantes evidencia la presencia de diversas fuerzas políticas. Además del PAM, el RNI, el Istiqlal y el PJD, otras organizaciones obtuvieron representación parlamentaria, entre ellas partidos de orientación progresista y de izquierda.
La presencia de distintas fuerzas en el Parlamento debe analizarse no solamente desde el número de escaños, sino también desde su capacidad para participar en el debate legislativo, representar sectores sociales diversos y contribuir a la construcción de acuerdos públicos.
El sistema electoral marroquí utiliza una fórmula de representación proporcional y mecanismos de distribución de escaños establecidos en la legislación correspondiente. Su funcionamiento influye en la relación entre los votos obtenidos y la representación parlamentaria, así como en la configuración de un Parlamento en el que las fuerzas políticas pueden necesitar acuerdos para alcanzar una mayoría de gobierno.
Por ello, el proceso posterior a las elecciones adquiere especial relevancia. La ciudadanía no solo debe conocer qué partidos obtuvieron representación, sino también comprender cómo se desarrollan las negociaciones y de qué manera se definen las prioridades del nuevo Gobierno.
La función constitucional del Rey
La formación del Gobierno debe comprenderse dentro del marco constitucional marroquí. El Rey Mohamed VI tiene la facultad de nombrar al jefe del Gobierno de entre el partido político que obtiene la primera posición en las elecciones de los miembros de la Cámara de Representantes.
Es importante realizar una precisión jurídica: el Rey no nombra al jefe del Estado, porque él mismo ejerce la jefatura del Estado; su facultad consiste en nombrar al jefe del Gobierno.
Aunque la práctica política suele vincular la designación con el partido ganador, no debe afirmarse que exista una obligación automática de nombrar a su secretario general. La experiencia de 2016 muestra que la designación puede recaer en otra persona perteneciente al partido que obtuvo la primera posición.
Esta distinción permite comprender que el resultado electoral y la formación del Gobierno son procesos relacionados, pero no idénticos. Después de la jornada electoral comienza una etapa de negociación política, definición de acuerdos y construcción de una mayoría capaz de sostener la acción gubernamental.
Una jornada desarrollada con normalidad
Desde la perspectiva de la observación realizada en Errachidia, la jornada electoral transcurrió de manera pacífica y ordenada en los centros visitados. Las oficinas electorales abrieron a las 08:00 horas sin inconvenientes relevantes, y el personal mostró un trato respetuoso y empático hacia las personas votantes.
Asimismo, tuve la oportunidad de presenciar el cierre, conteo y escrutinio de la oficina electoral número 2, ubicada en la Escuela Hassi Labyad. El procedimiento tuvo una duración aproximada de una hora y quince minutos y se desarrolló en presencia de dos representantes de partidos políticos.
De acuerdo con lo observado, no se identificaron errores en el conteo y existió coincidencia entre los votos válidos, los votos nulos y las boletas no utilizadas. Esta experiencia permitió valorar la importancia de la transparencia, la presencia de representantes partidistas y la posibilidad de verificar las distintas etapas del escrutinio.
La observación de una jornada electoral no permite extraer conclusiones absolutas sobre la totalidad del país. Sin embargo, documentar las condiciones concretas de la votación, el comportamiento de los funcionarios y el desarrollo del conteo contribuye a construir una visión más completa del proceso democrático.
El desafío posterior a las elecciones
Los resultados provisionales abren una nueva etapa para Marruecos. El desafío no consiste únicamente en determinar qué partido obtuvo el mayor número de escaños, sino también en conocer cómo se articularán las relaciones parlamentarias, qué acuerdos se establecerán y cuáles serán las prioridades del próximo Gobierno.
Al mismo tiempo, la participación ciudadana exige una reflexión permanente sobre la relación entre la sociedad y las instituciones. La confianza pública se fortalece mediante la transparencia, la inclusión, la rendición de cuentas y la capacidad institucional para responder a las necesidades de la población.
La experiencia de observación en Errachidia permitió constatar que la integridad electoral se construye tanto a través de las normas como de las prácticas cotidianas: la preparación de los funcionarios, la atención a los votantes, la protección del secreto del voto y la transparencia del escrutinio.
Marruecos inicia ahora una etapa de definición política. Los resultados provisionales ofrecen una primera aproximación a la nueva composición parlamentaria, pero sus consecuencias dependerán de los procedimientos legales, de los acuerdos entre las fuerzas políticas y de la capacidad de las instituciones para mantener abierto el diálogo con la sociedad.
Reflexión final
«La fortaleza de una democracia se refleja en la participación de su pueblo, en el respeto a sus instituciones y en la capacidad de construir, mediante el diálogo y la responsabilidad colectiva, un futuro de mayor bienestar para todas y todos.»
















.jpeg)

.jpg)


Comentarios