La receta nórdica para el milagro mexicano
Por Juan Antonio Sánchez

En un momento crucial para la economía nacional donde la relocalización de empresas (nearshoring) promete un impulso histórico, pero la innovación tropieza con severos cuellos de botella, la Cámara Nórdica de Comercio en México celebró la edición 2026 de su encuentro anual: “Día Nórdico | The Nordic Way: Innovación Nórdica con Impacto en México”.
El evento estuvo encabezado por el cuerpo diplomático nórdico acreditado en el país: la embajadora de Dinamarca, Vanessa Vega Sáenz; el embajador de Finlandia, Ari Mäki; el embajador de Noruega, Dag Nylander; y la embajadora de Suecia, Pernilla Josefsson Lazo. Junto a ellos, un panel de expertos reflexionó desde su experiencia sobre hacia dónde se dirige el mundo —al menos el desarrollado— y cómo las soluciones tecnológicas junto con el modelo de gobernanza nórdico pueden aportar respuestas concretas a los desafíos que hoy amenazan la competitividad e incluso la salud, no solo de la industria mexicana, sino de la sociedad en su conjunto.
Durante las jornadas se expusieron datos reveladores: Dinamarca: el 80% de su energía proviene de fuentes renovables y ocupa el primer lugar a nivel mundial en seguridad energética. Suecia: el modelo de la triple hélice resulta clave para encontrar soluciones sostenibles. Finlandia: se posiciona como pionera en economía circular y Noruega: sostiene que la transición energética debe contribuir no solo a reducir emisiones, sino también a construir economías más competitivas y prósperas, teniendo como muestra de éxito su Oljefondet (Fondo del Petróleo).
A la par, se destacaron contrastes y dilemas globales: a pesar de que México es la 13.ª economía más grande del mundo, sigue sin aprovechar una gran cantidad de tratados y acuerdos comerciales. Asimismo, se expuso cómo la tecnología de un simple elevador puede ayudar a reducir la huella de carbono; cómo el combustible sostenible de aviación SAF (Sustainable Aviation Fuel) puede disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero hasta en un 80%; o la alarmante cifra de que tan solo el 7% de los materiales a nivel global forman parte de una economía circular. Frente a realidades locales complejas, como ser el país con mayor obesidad infantil, las farmacéuticas nórdicas buscan anticiparse a las enfermedades mediante el uso inteligencia artificial.
La cantidad de datos reveladores —y por momentos impactantes— deja en claro que estos desafíos solo se pueden afrontar si atendemos las palabras de Albert Einstein: «No podemos resolver nuestros problemas con la misma mentalidad que utilizamos cuando los creamos». Así que debemos escuchar, aprender y colaborar con las naciones nórdicas. Pero, sobre todo, como sociedad para lograr el país que deseamos debemos tener la fuerza Erling Haaland, cantar con la pasión de ABBA, conducirnos con la precisión de Kimi Räikkönen y escribir como Hans Christian Andersen para que nuestra nación tenga un final de cuento: un final felizmente sostenible. Es momento de que los mexicanos comencemos a mirar el mundo con una mentalidad nórdicmex.
Soluciones concretas vs. cuellos de botella
Como decía Annie Leonard: «No existe el concepto de "tirar a la basura". Cuando tiramos algo, tiene que ir a alguna parte». Precisamente, los ponentes enfatizaron que el enfoque nórdico no busca implantar fórmulas teóricas, sino aplicar tecnología probada para entender qué hacer con los residuos y resolver problemas clave en diversos rubros como:
Gestión inteligente del agua y la energía: Soluciones de precisión, monitoreo ambiental y tecnologías de descarbonización industrial orientadas a hacer más eficiente el consumo en sectores críticos como el minero, automotriz y alimentario.
Automatización y conectividad de vanguardia: La integración de sensores de alta precisión y procesos digitalizados permite a las plantas operativas en México reducir el desperdicio de insumos, prevenir fallas y maximizar el rendimiento energético.
Modelos de triple hélice y gobernanza: Impulso a la cooperación entre el sector privado, la academia y el gobierno para la formación de talento técnico calificado, así como para la creación de marcos de trabajo basados en la transparencia y la certidumbre jurídica.
The Nordic Way 2026 dejó en claro que la llegada de inversiones no puede limitarse a la construcción de naves industriales; debe ir acompañada de una visión de desarrollo sostenible que prevenga crisis sociales y ambientales a futuro. Reafirma, además, que la ruta hacia el éxito industrial de México no solo depende del volumen de producción, sino de su capacidad para innovar, adaptarse al cambio climático y construir un modelo económico resiliente y de alto impacto social.
Para lograrlo, es indispensable eliminar los cuellos de botella que frenan la innovación y, sobre todo, apostar por la educación de las nuevas y no tan nuevas generaciones como la verdadera llave para que la anhelada economía circular comience a “circular” o en palabras de Heikki Sorasahi: «Para pasar de los residuos a la riqueza, el modelo nórdico se sostiene sobre cuatro pilares inquebrantables: la colaboración radical, la innovación en el diseño, la transparencia y la educación de los ciudadanos».

















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