José María Arguedas y Juan Rulfo, literatura y fotografía
- Redacción
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* La UAM fomenta el análisis de autores latinoamericanos y su relación con la imagen
Silvia Hernández García
La División de Ciencias Sociales y Humanidades y la Coordinación de Letras Hispánicas de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Unidad Iztapalapa, recibió al doctor Marco Bosshard, catedrático de literatura, cultura española y latinoamericana de la Europa Universitat Flensburg. En su conferencia, Bosshard exploró la dimensión fotográfica y el diálogo estético entre la novela “El Zorro de Arriba y el Zorro de Abajo”, de José María Arguedas, y la obra de Juan Rulfo.
Arguedas, escritor, antropólogo, poeta, educador y etnólogo peruano, considerado uno de los principales exponentes del indigenismo en la literatura latinoamericana, retrata en esta obra la vida de personajes en la ciudad peruana de Chimbote, provincia de la costa del Pacífico. Parte integral son los diarios del autor, donde relata el proceso de escritura, la cual quedó inconclusa tras su suicidio.
El especialista describe dos territorios, el de arriba que simboliza las tierras altas de la sierra, fértiles, basadas en la sustentabilidad y el equilibrio, mientras que el de abajo representa el árido paisaje desértico de la costa del Pacífico, basado en la explotación de los recursos naturales, además describió la migración de indígenas desde la sierra a la costa para trabajar en las fábricas de harina de pescado.
Bosshard comentó que, en su diario como en la obra, Arguedas cita en varias ocasiones a Rulfo con quien tenía una amistad, ambos escritores recurrieron a la fotografía como apoyo documental, su trabajo es de alto valor estético, aunque Rulfo es reconocido internacionalmente en su faceta de fotógrafo.
La obra oscila entre el documento y la ficción, alterna los capítulos sobre los muchos protagonistas ficticios procedentes de todas las capas sociales y raciales del país, “este relato es sobre la explotación, es una crítica cuando describe el panorama industrial, casi infernal, donde las aguas cristalinas de la sierra han sido reemplazadas por el mar hediondo de la costa”.
Con relación a las imágenes de Chimbote, apuntó que Arguedas las utilizó como una herramienta de documentación en su labor y en este libro, no fue la excepción, considerándolo un estudio antropológico poético; es decir, el estatus de ficción se basa en observaciones participativas.
“¿Cómo vincular este material fotográfico antropológico al discurso pos-antropocéntrico que Arguedas desarrolla en su texto? El material está disperso, nunca se ha editado y es un primer intento de ordenarlo. Se observa que en algunas imágenes, hombres, mujeres y niños, siempre aparecen de forma central; en otras el hombre sigue apareciendo, pero de forma marginal, ya no es el centro del retrato; el agua adquiere un papel esencial y donde no aparece el hombre, queda la huella tecnológica”.
Explicó que, debido al uso de la instantánea y su función como testimonio al registrar lo que estuvo ahí, la inclusión de personajes animalescos, que no pueden reproducirse por la cámara, pone en evidencia los recursos poéticos de la literatura, que desata esa dinámica que lleva a un pos-antropocentrismo utópico, a una postura ecocrítica presente en las fotografías.
Concluyó con las palabras “antropocríticas” del Zorro de abajo, “muy fuertemente, aquí, los olores repugnantes y las fragancias; los que salen de los cuerpos de los hombres tan diferentes, de aguas hondas que no conocíamos, del mar apestado, de los incontables tubos que se descargan unos sobre otros en el mar y al pesado aire se mezcla, hinchan mi nariz y mis oídos”









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