top of page

Rueda de Escape: Ventajas de la muerte

6 nov 2019
3 min de lectura

VENTAJAS DE LA MUERTE


Vamos a pensar que “Alguien” le da las siguientes indicaciones a una tercera persona: “Expresa tales o cuales documentos, úsalos para controlar tal o cual producción y construye una bodega, hazla crecer hasta que esté llena, luego activa la cápsula que llevas contigo y suicídate”. ¿De quién, pensaría usted, son tales palabras? Lo más probable, usted dirá, que estoy citando a un terrorista o tratando de imitarlo.


Pues no, asombrosamente se trata de una situación microscópica, una de tantas órdenes que puede recibir una célula (lo que no queda claro en el libro que leo es quién da esas órdenes, ¿Dios?). El texto original aparece en el artículo “Biología de la muerte” escrito por el doctor argentino Marcelino Cereijido (quien “Emigró de su patria por incompatibilidad no exenta de peligro con los gorilas militares que se apoderaron de su país hace unas décadas”, nos cuenta Ruy Pérez Tamayo, compilador del libro “La muerte”, editado por El Colegio de México en 2004.


Transcribo para ustedes la cita real: “Expresa tales o cuales moléculas, úsalas para controlar tu metabolismo y constrúyete un axón (fibra nerviosa que permite transmitir las señales eléctricas entre las neuronas), hazlo crecer hasta que toques a la neurona Fulana, luego activa tus genes letales y suicídate”. Nos cuenta el doctor Marcelino que dicha célula obedece ciegamente el mandato (fanática la tipa), su axón crece cinco centímetros y llega a contactar a Fulana. Ahora viene lo más sorprendente: Fulana le tiene reservada una sorpresa. En cuanto es tocada, emanan de ella señales que le comunican: detente, no actives tus genes locales del suicidio, te perdonamos en virtud de que cumpliste fielmente tu misión. Por el contrario, si el axón se extravía, se pasa de largo, o acaso fue a contactar a Sutana en lugar de Fulana, por lo que se forma un circuito espurio inservible o que puede resultar dañino, no habrá nadie quien desactive sus genes letales y la célula morirá. Así de duro castiga la naturaleza la ineficiencia. El doctor argentino nos dice: “Hace una generación, la idea de que las células pudieran llevar en su seno un programa genético para suicidarse habría sido considerada lunática pero es ya incuestionable.”


La actividad de estos genes locales puede apreciarse en un simple charco de ranas en donde las células de la cola de los renacuajos, al llegar a cierto grado de desarrollo, se suicidan ordenadamente hasta que ésta desaparece. El timo es una glándula cuyas células se suicidan también en la vida adulta de los humanos. Este proceso es una “muerte celular programada” y tiene un término de raíz griega para nombrarle: apoptosis, que significa: “desprendimiento de los pétalos de una flor”.


La apoptosis solamente la sufren las células de los organismos multicelulares pues los unicelulares, como ser bacterias, levaduras y amibas, son virtualmente inmortales. Pueden morir por causas ajenas a su funcionar biológico (como esterilización), pero una vez cumplido su ciclo vital se dividen en dos células hijas que continúan viviendo sin dejar ningún “cadáver” y así, indefinidamente.


¿Qué ventaja confieren los genes letales como para haber sido tan atesorados, en el sentido de que, desde que aparecieron por primera vez en la escala biológica (que va desde los primitivos unicelulares al hombre actual), se hayan conservado tan celosamente y hayan sido legados a todos los descendientes?


La ventaja más obvia es el “desarrollo armónico” de un organismo. Cereijido nos dice: “Si por deficiencias genéticas o manipulaciones experimentales se impiden esas muertes celulares, la consecuencia no es la vida eterna, sino la monstruosidad o el desarrollo de tumores, pues las células se avientan a multiplicar y diferenciarse de maneras anormales.”


Y eso se debe a que los genes letales ensordecen, no escuchan la orden de activarse, en otros casos sí la escuchan pero los mecanismos que deben ejecutar sus mandatos no les obedecen. La célula queda así desconectada de su propio conjunto de fenómenos de autorregulación, conocido como “homeóstasis celular” y enloquece. De ese desorden vienen los tumores, la interrupción en la formación de un tejido, de un órgano normal, existe una anarquía celular que no es buena para el organismo al que pertenece. Hay células cancerosas que fabrican su propia orden de no morirse. La Farmacología de la Muerte tiene dos enfoques básicos para curar:


  1. Introducir un gene letal a las células de un cáncer para que se suiciden.

  2. Introducir un gene que frene a los genes letales para que las células que se alocaron y comenzaron a suicidarse, dejen de hacerlo.


Terminaré con una idea que parece también haber sido tomada del lado oscuro:

La naturaleza construye tejidos, órganos y circuitos neuronales, pero tiene además un mecanismo para quitarlos de en medio cuando le salen mal o ya no los necesita.


Comentarios


Aviso Oportuno

Cuartos en Renta, Villa de Álvarez

Cuartos en Renta, Villa de Álvarez

Casa en venta, Villa de Álvarez

Casa en venta, Villa de Álvarez

Residencia en venta, Villa de Álvare

Residencia en venta, Villa de Álvare

Se vende Hyundai, Verna 2005

Se vende Hyundai, Verna 2005

Chevrolet Prisma 2016

Chevrolet Prisma 2016

Sentra 2005, Manzanillo

Sentra 2005, Manzanillo

Toyota Cambri 2016

Toyota Cambri 2016

Cambio por Tsuru, Colima

Cambio por Tsuru, Colima

1/19
WhatsApp Image 2024-11-05 at 11.01.29 AM (2).jpeg
organon_Mesa de trabajo 1.jpg
EDUCON NOV LA LEALTAD 243 X 400.jpg
WhatsApp Image 2024-11-05 at 11.55.08 AM.jpeg
Cirugía de párpados

Periodistas comprometidos con la verdad

Quiénes somos

Contacto

Anúnciate

Aviso legal

Aviso de privacidad

Derechos Reservados © La Lealtad 2026

  • Grey Facebook Icon
  • Grey Twitter Icon
  • Grey YouTube Icon
bottom of page