El cartero deshonesto: Dalton, según Raúl Vásquez

Dalton, según Raúl Vásquez
Dalton, el absoluto de la caída es un poemario que, en primera instancia homenajea la vida y el pensamiento del poeta salvadoreño Roque Dalton (1935-1975). En segunda instancia es un libro que ensaya (así es, como si se tratara de un gran ensayo poético) de una forma novedosa algunos de los tópicos que han acompañado a la poesía latinoamericana desde el siglo XX: poesía y biografía, poesía como acto social, poesía e historia, poesía y filosofía, entre muchos otros que dan peso y dimensión a toda la partitura textual que ejecuta Raúl Vásquez.
El lector debe ser cuidadoso al acercarse al libro, pues (y en esto hay que ser claros), no es de fácil acceso, varias dimensiones narrativas transitan en él y perderse de una significa no llegar a la propuesta real del poema, esa revelación que es materia de la poesía. Sin embargo, es justo ir por partes, con paso lento y aventurar la siguiente pregunta, que ofrecerá un punto de partida para leer este libro: ¿Qué de la obra de Roque Dalton recoge Raúl Vásquez? Sin lugar a dudas el lenguaje de éste, no ya abocado a lo disidente o a nombrar la sociedad a través de la música del poema (hacerlo hubiese significado un ejercicio vano, donde el pastiche es lo central), sino mirar al hombre por el hombre a través de la poesía, situarlo en el margen de su propio lenguaje y sopesar su sino en su contexto histórico-social. En ese sentido, el verso libre de ritmo acumulativo (rasgo que más aparece en el poemario) es la materia para que se cumpla este objetivo:
―¿acaso no es bello todo esto?—, su mirada, la belleza,
el decir de los poetas, ¿tan claros?,
los cuadernos, la escritura, la patria,
el hueso roto, la bicicleta perdida, padres y madres,
mis hijas, los oficiales, guerrillas, lucha de clases,
La acumulación no es gratuita, está para resemantizar todos los elementos que la componen y para transitar de un tema a otro sin que aparezca brusco para el lector. En el fragmento citado, la pregunta resignifica los objetos consecuentes y los transforma: desmitifica el canon estético occidental (la mirada, la propia belleza, la palabra del poeta, la escritura) y da peso trascendental a lo que por pertenecer al orden de lo cotidiano, no suele tenerlo: una bicicleta, las familias, los guerrilleros, la lucha de clases. Pero también hay momentos en los textos que pertenecen a otra índole, los cuales llaman a visitar al poema con las aguas clarificadoras de la reflexión. Son momentos que, de hecho, tienen la función de establecer un cable a tierra con el pensamiento histórico de Roque Dalton:
los tecnócratas
no quieren saber
del conocimiento
para ellos que detestan
cualquier intervención estatal
al propio estado detestan
no hay mejor recurso
que la libertad
dalton los lee y dice
somos socialistas
porque somos
moralistas
Si bien Dalton carece de poemas puente, los cuales tienen la función de ofrecer un descanso al lector, dichos descansos están justamente colocados en estas variaciones reflexivas, donde los temas del poemario se ofrecen ya digeridos por el poeta.
En síntesis, el libro propone dos formas de acercarse a Roque Dalton, lo acumulativo y lo reflexivo; pero en las dos siempre está el acercamiento a los márgenes del hombre como ser histórico y social. Hablando de márgenes, los materiales que utiliza Raúl Vásquez para elaborar sus poemas provienen de la llamada poesía documental: una lógica de resolver el poema como si fuese un ensayo, citas, comentarios a las citas, definiciones, acercamientos al dato biográfico. Dichos materiales, lejos de entorpecer el transcurrir del verso libre le dan dimensión y lo sustentan cualitativamente. En otras palabras, al lector se le regala un don doble de maravillarse: aquel verso conmueve por su imaginería, pero su referente bibliográfico expande la experiencia en tiempo real:
“Siendo tan largo el tiempo
de estar muertos,
vivimos malamente
pocos años.”
Semónides, trad. Juan Ferraté)
era el amor
[alto
no es la idea
“el amor, con hambre no llena” —apunta dalton
no llena
ni mis rojos ejecutores
no llena la bondad
no llena
la generosidad
no llena la blanquecina revolución que aún no llega
Dalton consta de las siguientes secciones: “Ineluctable disquisición de la derrota”, “Roque Dalton —5.10.1975”, “El proceso de derrota” y “La salvaje plenitud”. La disposición está planeada como un recorrido que va desde el planteamiento de las ideas de Roque Dalton, hasta el hecho de reflexionar sobre el mundo contemporáneo y su destino, pasando por la muerte del poeta y el fracaso de las grandes ideologías libertadoras del siglo XX. Para funciones de este prólogo no es necesario mencionar de qué tratan dichas secciones, puesto que determinar ello corresponde siempre al lector.
Lo que sí es importante mencionar es que en el poemario abundan los poemas de largo aliento, proezas de lenguaje que, como un tren en marcha, abarcan varias páginas. Este hecho lleva a la formulación de una nueva pregunta: ¿Cuál es el significado de estos poemas en las tradiciones poéticas de los países desde donde son invocados? Estos poemas son los laboratorios del lenguaje: prueban, comprueban la salud de las palabras, expanden visiones de mundo y siembran teorías sobre cómo el pensamiento muta. De este modo, de Los cantos de Ezra Pound se aprendió que la voz del poeta no es una y fijada en un determinado tiempo, sino múltiple e histórica. De Roque Dalton se supo que cuando la poesía, entendida como algo universal, habla desde el pueblo mismo (lo local), tiende a tocar las fibras sensibles del ser humano, y a partir de ello lo define. En palabras de Raúl Vásquez:
desamparado hijo de centroamérica
que se duele que se muere que se niega que se inventa
de ese otro especio fragmentado cuyo pequeño cuerpo llora
desde el límite de su lucidez y tan próximo reclama el agua y la tierra
que le han robado porque el hambre existe
Para concluir, es bueno acercarse al cuarto apartado del libro, “El proceso de derrota”, en el cual Raúl Vásquez examina de forma general el siglo XX como si de un gran proceso social se tratase. Aquí entra un tema crucial, que ha tenido diversos ecos a lo largo del tiempo: filosofía vs poesía. Sobre este tema, vale la pena recordar que varias décadas antes del nacimiento de Roque Dalton, Rubén Darío había denunciado que la filosofía le estaba robando el sitio que la poesía ocupaba, pues las verdades trascendentales que sustentaban al ser humano se habían sustituido por una dialéctica de conceptos al uso. Raúl Vásquez no intenta resolver aquel conflicto, pero sí sopesa lo que la filosofía ha hecho con el hombre, así como la poesía con la historia próxima. Su resultado no parece ser muy halagüeño, pues, como bien señala el título del apartado todo ha sido un proceso de derrota en donde “la casa que no termina de caer”, es un reclamo hacia el fracaso del siglo XX por “dejar morir lo que fuimos”, o más bien lo que las grandes ideologías prometieron que el ser humano sería.














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