Tarea Política: Finanzas enfermas
- José Luís Santana Ochoa
- 19 may 2019
- 3 Min. de lectura

FINANZAS ENFERMAS
Las finanzas personales del Secretario de Planeación y Finanzas del Gobierno del Estado, Carlos Arturo Noriega García, gozan de cabal salud, pero las de la administración estatal, contrario a lo que él ha publicitado y presumido en los medios de comunicación oficialistas, para solaz de los columnistas nachoperalta@gamil.com, están para llorar. La siempre terca realidad le echa por tierra sus cálculos y cuentas alegres. Y lo peor es que no mejorarán a mediano plazo porque el Gobierno Federal de la Cuarta Transformación les ha subido el zarzo a los gobernadores de los estados.
En su comparecencia ante el Congreso del Estado habida el lunes 13 de mayo de 2019, el todavía Secretario de Salud y Bienestar Social, Miguel Becerras Hernández, reconoció que la Dependencia a su cargo tiene un pasivo de $490 millones 459 mil pesos “en los rubros de proveedores, laudos, recursos humanos y dispensación de medicamentos”. Si a esta cifra se le agregan los 320 millones de pesos que el gobierno de José Ignacio Peralta le adeuda al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, solamente en el sector salud necesitaría 810 millones de pesos para ponerse a mano.
Ochocientos diez millones, más los que el Gobierno del Estado debe entregarle al Instituto de Pensiones y no lo ha hecho, y otros más a contratistas de obra pública y proveedores de toda índole, dan un balance financiero muy alejado de “un desempeño presupuestal adecuado, observado en balances superavitarios en los últimos tres años”, como presumió hasta el cansancio Noriega García. Definitivamente, no les alanza el gusto para los pesares.
Verdad de a kilo es que la tan cantada por Carlos Arturo eficiencia como administrador financiero del dinero de los colimenses no se refleja en el pago puntual a los proveedores y contratistas de la administración peraltista ni en el surtimiento oportuno de medicamentos y material de curación a los hospitales y centros de salud que opera la Secretaría de Salud y Bienestar Social del Gobierno del Estado, mucho menos en el fondeo de las aportaciones que éste debe hacer sin dilaciones al Instituto de Pensiones, por ejemplo. Esta papa está tan caliente que le urge a José Ignacio aventársela a Andrés Manuel con todo y Miguel Becerra Hernández.
La salud de las finanzas estatales que tanto pregona Noriega García y le aplaude la prensa a su servicio no consuela a los ciudadanos de a pie ni a los empresarios locales que se debaten en el estancamiento económico por la falta de liquidez del gobierno del Estado. Tampoco tiene contentos a los demás secretarios a quienes les obstaculiza el ejercicio de sus propios presupuestos y los flujos de efectivo.
A pesar de los pesares, José Ignacio sigue sosteniendo a su concuño que ejerce el poder formal del cargo para dar o negar, premiar o castigar, a discreción, lo mismo a contribuyentes que a proveedores, a contratistas que a sus compañeros de gabinete. Tal permisividad solamente se explica por el papel que como recaudador de moches, comisiones o retornos para el 01 ha desempeñado durante casi cuatro años ya. Nada de eficiencia financiera ni de respaldo a las tareas que las áreas sustantivas de la administración estatal tienen encomendadas sino todo lo contrario.
La gran influencia que, para bien o para mal, tiene el gasto público local en la salud de las finanzas estatales, de la economía en su conjunto, justifica exigirle eficiencia financiera y administrativa a un gobierno que ni en estas áreas ni en las de salud, seguridad y economía, ha dado pie con bola. Nada personal en contra del secretario Noriega García, mucho menos a favor, pero debe ahuecar el ala más rápido que inmediatamente para al menos con su salida airear un poco al gobierno peraltista que está entrando ya en su etapa terminal.
EL ACABO
• Los medicamentos y materiales de curación no caducan por “sobre existencias” ni los insumos se pierden “por su falta de distribución”, como alega Miguel Becerra Hernández, sino porque los mismos son deliberadamente adquiridos a punto de caducar para beneficiarse del gran diferencial de precios, pues los pagan máximo a un 30 o 40% del precio etiquetado pero los facturan al 100%. Esta corrupta práctica tuvo su máximo esplendor en el estado de Veracruz cuando lo gobernó Javier Duarte de Ochoa, quien hizo escuela en esta materia en todo el país, Colima incluido.
• Becerra Hernández debió haber dado a conocer los nombres y apellidos de los diputados locales de MORENA que saludaron con sombrero ajeno repartiendo a discreción los 750 mil pesos para la compra de medicamentos de alto costo: Vladimir Parra Barragán y Guillermo Toscano Reyes.

















.jpeg)




Comentarios