top of page

En Dinamarca la IA no asusta

hace 2 días
6 min de lectura

Actualizado: hace 15 horas

Por Juan Antonio Sánchez

En un mundo donde la inteligencia artificial (IA) avanza implacable y amenaza con sacudir todos los sectores de la economía, los gurús y los consultores del primer mundo nos sugieren una solución mágicamente sencilla: copiar el modelo danés. Según Peter Howitt, economista, profesor emérito de la Universidad de Brown y galardonado con el Premio Nobel, el gran secreto para sobrevivir a la "destrucción creativa" del progreso tecnológico es adoptar el famoso sistema Dansk fleksibilitet og sikkerhed alias dansk flexicurity (flexicurity. Sin embargo, intentar trasladar este paraíso nórdico a la realidad de países como México es, básicamente, un ejercicio de humor involuntario.



En la teoría, el modelo de Dinamarca presume una arquitectura institucional casi mística llamada el "Triángulo de Oro”, un idilio nórdico donde el Gobierno, los sindicatos y los empresarios se toman de la mano para construir las mejores políticas laborales que —por difícil que parezca— complacen a todos los involucrados. Por un lado, cuentan con la Flexibilitet på arbejdsmarkedet (Flexibility), mediante la cual las empresas danesas pueden recortar personal på et øjeblik*, sin pleitos legales de cinco años ni liquidaciones que las lleven a la quiebra. Esto les permite probar e integrar IA o cualquier ocurrencia tecnológica sin que las leyes laborales les pongan un pie en el cuello.

*Traducción: en un santiamén / en un instante.


Por otro lado, ofrecen Økonomisk sikkerhed (seguridad económica) para que perder el empleo no signifique cambiar el caviar por una sopa Maruchan: los fondos de desempleo (A-kasse) y el Estado le pagan al desempleado hasta el 90% de su salario previo mediante el dagpenge. De este modo, el "castigo" por ser despedido es un merecido descanso financiado de hasta dos años para actualizarse y regresar a trabajar en una versión 2.0. Finalmente, complementan el esquema con Aktiv arbejdsmarkedspolitik (políticas activas de empleo), donde el Estado no solo deposita el cheque, sino que además abraza al trabajador y le paga cursos obligatorios de recualificación profesional (lifelong learning). Entras como telefonista desplazado y sales como programador de redes neuronales, todo mientras te repites a ti mismo la máxima danesa: »Ingen ko på isen« ("No hay ninguna vaca en el hielo").


En cambio, en la gloriosa versión mexicana la "flexibilidad" abunda, pero opera bajo la lógica del Triángulo de las Bermudas: entras a trabajar y no sabes si vas a desaparecer el próximo viernes. Aquí el despido no requiere el pretexto de la IA ni de algoritmos sofisticados; basta con un tajante “gracias por participar, pasa por tu finiquito a Recursos Humanos". No hay reconversión tecnológica ni red de protección: hay un pase directo y sin escalas a la economía informal, donde el "ajuste dinámico del mercado" consiste en improvisar o descargar la aplicación de Uber chofer de mientras sale algo.


Epopeya azteca Vs vida vikinga

Para apreciar el abismo entre la epopeya azteca y la vida vikinga no hace falta recurrir a cuadros fríos; basta con revisar el choque brutal de sus números cotidianos. Mientras en México ostentamos orgullosamente el "Modo Leyenda" con 48 horas oficiales a la semana, más unas tres horas diarias de tráfico pesado y una cuota voluntariamente-forzosa de horas extra para demostrar el tan curricular "amor a la camiseta", en Dinamarca la jornada laboral promedio ronda unas envidiables 37 horas semanales. Pero lo realmente valioso es el respeto por la vida después del trabajo. Si a las 4:01 p. m. le envías un correo a un danés, la respuesta automática te recordará amablemente que tiene una vida personal que atender.

Esto ha llevado a la falsa percepción de que los daneses no trabajan duro. Sin embargo, Vanessa Vega Saez, actual Embajadora de Dinamarca en México, aclaró este punto en una entrevista concedida en 2025, cuando se desempeñaba como Directora de Invest in Denmark. Ante la pregunta concreta sobre si existen conceptos erróneos comunes acerca de Dinamarca que le gustaría aclarar a los inversionistas internacionales, respondió:


“Hay algunos. Uno es la percepción de que los daneses se van temprano del trabajo y que, por lo tanto, no trabajan duro. En realidad, Dinamarca se sitúa entre los países más productivos a nivel mundial. Puede que los padres salgan de la oficina relativamente temprano para recoger a sus hijos, pero la calidad y el rendimiento de la fuerza laboral danesa son muy altos.”**


El descanso tampoco es un terreno parejo. El trabajador danés disfruta de entre 5 y 6 semanas de vacaciones anuales pagadas, mientras que el trabajador mexicano celebra con pirotecnia sus 12 días en el primer año, ganados a pulso tras sobrevivir 365 días ininterrumpidos a la incertidumbre y a la espera del tan anhelado contrato definitivo.

Pero la verdadera magia radica en la estructura. La tasa de informalidad en Dinamarca es inferior al 3%, convirtiendo al trabajo no registrado en algo parecido a un mito urbano que ni los científicos sociales daneses logran encontrar. En contraste, en México la informalidad es nuestro verdadero motor económico, pues representa más del 50% de la fuerza laboral.


En materia de representación, mientras los daneses presumen una afiliación sindical combativa y real que supera el 60%, en México la tasa apenas ronda el 12%; si a esto se le suma que los sindicatos suelen estar en poder de líderes gremiales que llevan décadas congelados en el cargo, nos quedamos sin palabras.

Como cereza del pastel: en Dinamarca no existe un salario mínimo por ley. No lo necesitan porque todo se pacta con el honor vikingo y se plasma en convenios colectivos, con sueldos que le harían pensar a cualquier profesionista latinoamericano que lo va a reclutar el crimen organizado. En México, el salario mínimo se fija por decreto oficial y se celebra como una victoria histórica de la nación cada vez que sube $20 pesos diarios.


Todo esto sin mencionar la rotación laboral: mientras entre un 20% y un 30% de los daneses cambia de trabajo al año por puro gusto o desarrollo personal, el mexicano cambia porque la empresa quebró de la noche a la mañana o porque el jefe resultó insoportable. Y para terminar con los datos o leyendas: en Dinamarca la hora de salida es casi sagrada. En cambio, en México acumulamos jornadas extenuantes donde quedarse a calentar la silla o acumular "horas nalga" es visto como tener bien puesta la camiseta. Salir a la hora pactada en el contrato es mal visto y puede ser considerado casi una traición a la patria.

En el edén danés, gracias al “colchoncito” del 90% del sueldo y a la capacitación constante, el trabajador ve a la IA y sonríe. Sabe que si un bot asume sus tareas, el gobierno lo mantendrá fresco y relajado mientras aprende a ser el jefe del bot. El sistema nórdico protege a la persona, no al puesto.


Pero en el realismo mágico mexicano, si la IA desplaza a un contador o a un administrativo, la "estrategia de reconversión" estatal consiste en desearle buena suerte. La capacitación no ocurre en campus universitarios, sino en el día a día: el profesional desempleado diversifica su capital humano descargando la app de Rappi o aprendiendo la fina técnica del comercio ambulante. El mexicano no le teme a la IA porque está doctorado en sobrevivencia extrema: ha superado devaluaciones, inflaciones, crisis sexenales y pandemias; un algoritmo es apenas un principiante al lado de la burocracia y de la promesa de un sistema de salud "mejor que el de Dinamarca".


El informe Technology Convergence: The New Logic for Competitive Advantage del Foro Económico Mundial advierte que para no quedar aplastados por la IA se necesita una coordinación estratégica impecable. En esa misma línea, el Nobel Peter Howitt sentencia que los países que descuidan a su fuerza laboral serán devorados por la resistencia social y el atraso tecnológico.


Proponer el Flexicurity danés como solución global ante el avance de la inteligencia artificial es una idea hermosa y brillante, pero totalmente desconectada de nuestro hemisferio. Decir que el Estado debe intervenir con amor, honestidad y recursos para salvar al trabajador desplazado suena fantástico en una conferencia internacional en Copenhague. Sin embargo, intentar aplicar la receta vikinga en un país con más del 50% de informalidad nos regala la ironía perfecta: mientras los daneses surfean la tormenta de la IA en un sólido drageskib proporcionado por el gobierno, a nosotros la ola tecnológica nos agarra en chanclas, sin chaleco salvavidas, flotando sobre una tabla de picar y confiando ciegamente en la legendaria capacidad del mexicano para "improvisar”.


En conclusión, en México sin duda alguna tenemos mucho que aprender de Dinamarca y el resto de los países nórdicos; pero si seguimos creyendo que lo único que debemos importar son sus políticas sociales, seguiremos naufragando. Para cambiar realmente debemos hacer nuestro el concepto de Janteloven, fomentar la confianza interpersonal y comunitaria, pero sobre todo transformar nuestra mentalidad a través de la educación para poder decir, como Hans Christian Andersen: »Mit Liv er et smukt Eventyr, saa rigt og lykkeligt*« .

*Traducción: Mi vida es un hermoso cuento de hadas, tan rico y feliz.



Comentarios


Aviso Oportuno

Cuartos en Renta, Villa de Álvarez

Cuartos en Renta, Villa de Álvarez

Casa en venta, Villa de Álvarez

Casa en venta, Villa de Álvarez

Residencia en venta, Villa de Álvare

Residencia en venta, Villa de Álvare

Se vende Hyundai, Verna 2005

Se vende Hyundai, Verna 2005

Chevrolet Prisma 2016

Chevrolet Prisma 2016

Sentra 2005, Manzanillo

Sentra 2005, Manzanillo

Toyota Cambri 2016

Toyota Cambri 2016

Cambio por Tsuru, Colima

Cambio por Tsuru, Colima

1/19
WhatsApp Image 2024-11-05 at 11.01.29 AM (2).jpeg
organon_Mesa de trabajo 1.jpg
FORO CINE LA LEALTAD 243 X 400 (1).jpg
WhatsApp Image 2024-11-05 at 11.55.08 AM.jpeg
Cirugía de párpados

Periodistas comprometidos con la verdad

Quiénes somos

Contacto

Anúnciate

Aviso legal

Aviso de privacidad

Derechos Reservados © La Lealtad 2026

  • Grey Facebook Icon
  • Grey Twitter Icon
  • Grey YouTube Icon
bottom of page