Alejandro Arteaga recibe el Premio Xavier Villaurrutia por Sala de máquinas

* Relatos, imágenes y tecnologías fantásticas se entrelazan en una propuesta que explora los límites de la ficción
* La obra combina distintos géneros narrativos para reflexionar sobre la creatividad y las posibilidades de la literatura
Jorge Daniel Filorio Pedraza
Lucio Alejandro Herrera Arteaga, escritor y editor de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), recibió el Premio Xavier Villaurrutia de Escritores para Escritores 2025 por Sala de máquinas, un libro que combina relatos, imágenes y artefactos fantásticos para explorar los vínculos entre literatura, tecnología y experiencia humana.
Durante la ceremonia, realizada en el Palacio de Bellas Artes, el subdirector de Publicaciones de la UAM y responsable editorial de la revista Casa del Tiempo describió el quehacer literario como una sala donde las historias funcionan como engranes y las imágenes como circuitos que ponen en movimiento las ideas. En sus páginas, géneros como la carta, el catálogo, la crónica y la nota periodística dan forma a situaciones que llevan lo cotidiano hacia lo fantástico.
Alejandra de la Paz Nájera, directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), destacó que el volumen invita a reflexionar sobre la tecnología, la libertad y la creación. Subrayó su propuesta editorial, que rompe con la lectura lineal y permite recorrer sus páginas de distintas maneras.
El jurado, integrado por Liliana Weinberg Marchevsky, Mónica Nepote y Hugo Valdés Manríquez, otorgó el premio por mayoría y valoró el carácter híbrido del libro, junto con las tensiones que plantea entre determinismo y libertad, tecnología y humanidad, automatismo y creación.
En la presentación, el escritor Felipe Garrido Reyes explicó que las imágenes de Arteaga no son simples ilustraciones, sino otra forma de escritura que el lector debe interpretar junto con las palabras.
Por su parte, la dramaturga, docente y crítica de teatro Verónica Bujeiro de la Rosa resaltó la precisión de los textos, el humor y la capacidad del autor para hacer verosímil lo improbable. Reconoció su trayectoria como editor de publicaciones literarias.
En su discurso de agradecimiento, Arteaga contó que Sala de máquinas reúne inquietudes familiares relacionadas con las herramientas, los viajes espaciales, la arqueología y la historia. La obra está dedicada a la memoria de su padre, Lucio Herrera Espino, quien falleció en mayo de 2025, cuando el volumen aún estaba en proceso de edición.
En entrevista, Arteaga habló del significado de recibir esta distinción, otorgada por sus colegas. “Es un privilegio insertar el título de una de mis obras en una lista donde se enumeran creaciones y nombres que han formado el canon de la literatura en México”, expresó.
Con tres lustros de trabajo en la UAM, Arteaga envió un saludo a la comunidad universitaria y reconoció lo que la Institución significa en su trayectoria profesional. Su labor editorial y su escritura convergen en una búsqueda común; acercar los libros a los lectores y abrir nuevas posibilidades de interpretación.
En Sala de máquinas, las palabras y las imágenes se complementan para despertar la curiosidad del lector y poner a prueba los límites de lo posible.
Fotos: Michaell Rivera Arce


















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