Semana Santa articula identidad y comunidad
- hace 4 días
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● Especialista explica su dimensión sociocultural
● La participación en los rituales fortalece vínculos y sentido de pertenencia
María Teresa Zedillo Nolasco
La Semana Santa conmemora una celebración de carácter sociológico, identitario y cultural, al trascender el ámbito religioso y fortalecer la identidad colectiva en Iztapalapa y en diversas regiones del país donde se desarrolla esta práctica, expuso el doctor Josué Tinoco Amador, investigador del Departamento de Sociología de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
El especialista en Psicología Social de la Religión y de la Política, indicó que además de tolerancia y convivencia de esta índole, “lo interesante es la manera en que la comunidad se organiza, estructura tiempos, formas, órdenes y quienes participan en el rito se les asigna un cargo, rango o proceso a seguir”.
Mencionó que la Representación de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, reconocida como como Patrimonio Cultural Inmaterial de Humanidad por la UNESCO en 2025, vigoriza el sentido de pertenencia colectivo. Si bien recibe apoyo del Estado, “es un acto sociológico identitario”.
Esto último se consolida por los núcleos de trabajo, roles asignados compartidos, y responsabilidades. Si se cuestionara a los participantes respecto al significado de formar parte de esta ceremonia, “nos va a narrar su vivencia personal y el modo en que le transformó la vida; de qué manera influye esa experiencia en su barrio y ese es el punto fundamental, la vivencia social”.
Respecto al cambio de la representación de la Pasión de Cristo en Iztapalapa, el académico sostuvo que existe una adaptación desde las estrategias de la modernidad; sin embargo, en los hechos, “la transformación no ha sido tan marcada como en años previos”.
Lo notorio en mayor medida son aspectos tales como el daño físico de ciertos involucrados en el Viacrucis, porque consideran sustancial flagelar el cuerpo para elevar el espíritu, “en general estimo que no ha habido una reforma de fondo”.
Indicó que se tiene documentada la influencia tecnológica, donde las nuevas generaciones registran momentos de la Pasión en su vida cotidiana, incluso con expresiones del tipo aquí sufriending con Yisus, expresiones que personas mayores pueden considerar una ofensa, pero los jóvenes lo ven como oportunidad de compartir.
Tal vez ese sería el cambio, porque en lo referente al “equipamiento” del viacrucis “mantiene sus mismos cauces antropológicos”.
Explicó que en el pasado, la forma de hacerse notar era que la gente “me viera participar, ser Jesús, la Virgen María o un sanedrín o solo estar ahí en el proceso, sentirlo y vincularme con el espíritu, con esa noción de perfección que quiero alcanzar”, ahora los chavos lo ven como algo más inmediato.
Los jóvenes no buscan vincularse con esa creencia, más bien con sus compañeros para “que vean que yo también sigo tradiciones y la vía a su alcance son las nuevas tecnologías, que les permiten compartir”; es “una apropiación de la festividad para satisfacer el beneficio pasajero, en menor grado el aspecto espiritual”, expresó.
El doctor Tinoco Amador, sostuvo que las personas sienten orgullo de este patrimonio cultural, aunque no sea muy devota, puesto que el sentido de pertenencia “traspasa el momento y se vive entre las personas que lo son y quienes no, ya sean nacionales o del extranjero”.
Sobre el turismo religioso, dijo que el término no es adecuado, pero es un fenómeno que funciona puesto que permite reconocer identidades en un momento específico del espacio-tiempo del calendario, vivir estas tradiciones y conocer a las comunidades, por lo que en conclusión el término resulta operativo.















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