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Al Robot: ¿Qué significa ser inteligente?

Por Edgar Tercero.

¿Qué significa ser inteligente?


Esta fue la pregunta que dejé al final del artículo anterior, derivado de nuestro contacto con computadoras, redes sociales, internet, dispositivos inteligentes, que forman parte de nuestras vidas, acompañándonos en varias de nuestras actividades, ya sea como un apoyo o puntos de referencia para tomar decisiones.


También platicaba de este super ChatGPT, que ha traído nuevas preguntas sobre lo que significa tener consciencia, por la capacidad de esta herramienta para tener empatía así como dar respuestas tan humanas que pareciera que chateamos con otra persona. Estas nuevas herramientas que son gran referentes de lo que podemos lograr con los diferentes tipos de inteligencia artificial moderna, logrando tener un gran aliado o tal vez ¿Un gran falsificador?


En varias ocasiones hemos visto películas en las que las máquinas toman el control del mundo, sustituyen a los humanos, llegando al punto de esclavizar al humano. Sin embargo, al observar las máquinas modernas puedo observar que las máquinas no toman por completo decisiones propias, aunque en ocasiones desconcierte a los humanos, puesto que la mayoría utilizan algoritmos de aprendizaje que algún programador ha creado, por lo tanto, el alma de la inteligencia artificial pudiera decirse que es humana. Así que las opciones que ofrece se mueven bajo los preceptos, inclusive los morales, que las personas comparten, que hacen despertar en la imaginación colectiva las fantasías apocalípticas de las películas.




Existirán muchas incógnitas y controversias al respecto, porque ni siquiera conocemos la esencia de la conciencia humana. Pero tratemos de entender un poco mejor a la inteligencia artificial:


El término "inteligencia artificial", como se usa hoy en día en tecnología y negocios, generalmente se refiere al aprendizaje automático (ML). Esto simplemente significa programas de computadora (o algoritmos) que, en lugar de necesitar que un operador humano les diga explícitamente qué hacer, son capaces de mejorar cada vez más en una tarea específica a medida que la repiten una y otra vez y están expuestos a más datos. Eventualmente, pueden llegar a ser mejores que los humanos en estas tareas. Un gran ejemplo de esto es AlphaGo (ver vídeo o el artículo creado hace un par de años en esta columna) Una inteligencia artificial que se convirtió en la primera computadora en vencer a un campeón humano en el juego de Go. Go es un juego en el que hay más movimientos posibles que átomos en el universo. Esto significa que sería muy difícil programar una computadora para que reaccione a cada posible movimiento que pueda hacer un jugador humano. Así es como funcionan las computadoras convencionales que juegan juegos programáticos, como las computadoras de ajedrez. Pero al enseñarle a jugar Go y luego probar diferentes estrategias hasta que ganó, asignando una mayor ponderación a los movimientos y estrategias que descubrió que tenían una mayor probabilidad de éxito, efectivamente "aprendió" a vencer a un humano.


Hasta hace una década más o menos, la comprensión de la IA por parte de la mayoría de la gente provenía de la ciencia ficción, y específicamente de los robots que se ven en programas de televisión y películas como odisea del espacio 2001, Matrix o Star Trek. En general, se mostró que los robots ficticios y las máquinas inteligentes en estos programas son capaces de lo que llamamos "IA general", lo que significa que podrían tener prácticamente todas las facetas de la inteligencia natural (humana o animal): poderes de razonamiento, aprendizaje, toma de decisiones y creatividad, y llevar a cabo cualquier tarea que tuvieran que hacer. La IA (o ML) del mundo real de hoy en día es casi siempre lo que se conoce como IA "especializada" (o débil/estrecha), solo capaz de realizar los trabajos específicos para los que ha sido creada. Algunos ejemplos comunes de esto son hacer coincidir a los clientes con los artículos que podrían querer comprar (motores de recomendación), comprender el habla humana (procesamiento del lenguaje natural) o reconocer objetos y artículos cuando los detectan las cámaras (visión por computadora).


¿Quién alimenta estos datos? Los humanos al realizar cada interacción con los algoritmos creados por otros humanos, con cada clic, cada like, cada elección que hacemos en las diferentes aplicaciones, con cada búsqueda, cada foto, cada comentario, cada lista de reproducción, recomendaciones, prácticamente todo lo que abrimos y cerramos en nuestros dispositivos, mejor aún cada vez que hablamos a Siri o Alexa, por lo tanto la inteligencia artificial o aprendizaje automático se hace una imagen de nuestro mundo basado en todas estas interacciones.


Pero ¿Realmente así debería ser percibida la realidad humana? Para mi sigue siendo una serie de decisiones tomadas por los seres humanos, el ver o no una película, escuchar una canción u otra, aceptar las sugerencias que hace la aplicación, el comprar un producto recomendado o porque apareció un anuncio mientras buscábamos otra cosa. El cerebro humano buscará la acción que le evite mayor desgaste, por lo tanto, decidirá en la mayoría de ocasiones lo que implique menor resistencia, así que el responsable de lo que ocurrirá a continuación sigue siendo la persona que hizo una u otra acción.


Depende de nosotros el dejar que las máquinas nos controlen o se vuelvan un aliado, agilizando nuestras tareas, permitiéndonos mejorar nuestras decisiones, así como invertir tiempo en algo más valioso. Lo que nos lleva a otro gran fenómeno actual, la adicción a los dispositivos electrónicos.


Pero vivir una vida verdaderamente libre de teléfonos inteligentes o dispositivos digitales no es práctico en estos días, especialmente con el trabajo remoto, los pagos digitales, la banca y tantos otros aspectos de nuestra vida diaria que ocurren en línea.

Algunos datos:

· En todo el mundo, se estima que 210 millones de personas sufren de adicción a las redes sociales.

· Las personas revisan su teléfono un promedio de 344 veces al día, que es aproximadamente una vez cada 5 minutos.

· El humano promedio pasará el equivalente a 44 días al año en su teléfono, eso es casi un mes y medio.

Tenemos que aprender a establecer una relación armoniosa entre el mundo real y nuestra vida digital.

“La vida se vive afuera, aunque nos gusta ser otros en el mundo de los likes”



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